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1er Foro Cultura y Naturaleza

1er Foro Cultura y Naturaleza Salimos del siglo XX con un equipaje cargado de peligros, problemas, crisis, perplejidades. Pero también de promesas y esperanzas. Aunque la urgencia del acontecer contemporáneo y la condición negativa que la sociedad mediática impone a los hechos y procesos que selecciona y presenta, impide que percibamos la alternativa positiva, el reverso esperanzador que acompaña ese anverso amenazante. Y que sin embargo está ahí, pugnando por ver la luz, por ganar el espacio que su cumplimiento reclama y equilibrar con ello la visión catastrófica del futuro, propia del inicio de todos los milenios. También del tercero que vamos a estrenar dentro de 840 días.

El Foro, que en este programa se propone, pretende contribuir al alumbramiento de un ámbito, que corresponde a la vertiente más alentadora e ilusionante de nuestro porvenir y cuya emergencia, como las puntas del iceberg, aparece de forma tímida y dispersa en muy diversos lugares y circunstancias. Sin embargo el carácter común que parecen tener nos permite adivinar la magnitud e importancia del territorio que delatan, que ya no tiene su centro al Hombre moderno con sus artes y productos, dominador y omnipotente, insaciable y devastador, ni tampoco a la Tierra, medio natural hostil e implacable, ni al irreconciliable antagonismo de ambos. Su centro lo preside la concordia que ha producido la interacción entre la solidaridad humana y la cultura de la naturaleza. No se trata de la reconciliación entre el ejercicio de lo humano a través de la práctica cultural y la reivindicación del medio ambiente, ni tampoco de la restauración de unos vínculos que nunca existieron.

El territorio que estamos comenzando a explorar ha hecho la última revolución fusionando las dos grandes leyes del amor, a que se refiere Michel Serres en uno de los textos que forman parte de nuestros “Materiales para un Foro”. La primera “amaos los unos a los otros” sólo cobra pleno sentido en y desde la segunda “amad a la tierra como a vosotros mismos”. Desde esta doble norma, cabe fundar teóricamente este nuevo ámbito, verdadero antónimo del imperialismo tecno-economista al uso, ámbito cuya plena existencia supone una instauración radical que se apoya en dos categorías centrales: la perspectiva ecocultural y el desarrollo sostenible.

El Foro se organiza en seis sesiones de trabajo, más el momento inaugural y el de clausura. La perspectiva teórica; la exposición de algunos procesos y prácticas como ilustración de la fecunda interacción de medio ambiente y cultura; los principios e intervenciones de los actores culturales y sociales, por una parte, y de las instancias territoriales –regiones y municipios- por otra; el turismo, como piedra de toque y banco de pruebas de la posible operatividad del nuevo ámbito que tiene como punto de partida el turismo cultural y el turismo verde, como referencia permanente el turismo sostenible, y como punto de llegada el turismo ecocultural; representan los nódulos principales del itinerario lectivo propuesto en este programa.

El Foro de Santander, aunque su apariencia pueda prestar a engaño, nada tiene que ver con un seminario académico o con un coloquio intelectual. Se trata de un encuentro-debate, de una Mesa redonda de intercambios de opiniones y experiencias que reúne a responsables de instituciones públicas nacionales e internacionales, de asociaciones privadas, de expertos y de operadores de los dos grandes campos convocados, la cultura y la naturaleza, y de un sector, el turismo, en el que ambos han convergido en los tres últimos decenios, para su bien y en ocasiones para su mal.

Su propósito fundamental, por no decir exclusivo, es la confirmación del nuevo ámbito, al que el Foro apela, mediante la elaboración de un programa, lo más concreto posible, en el que se comprometan y participen el mayor número posible de los asistentes (organizaciones y personas) y al que se incorporen después cuantos se sientan concernidos por su opción y objetivos.

Todo ello partiendo de Cantabria como promotor y soporte de una acción, que es España tiene legitimidad y sentido desde la reivindicación pionera de la España verde, que a lo largo de toda la Cornisa Cantábrica representa un espacio privilegiado, un laboratorio excepcional para el lanzamiento antes que nada de nuevas formas de interacción entre cultura y naturaleza. Pero también para el descubrimiento de un modo de relaciones hombre-tierra y para la institución de procesos y comportamientos alternativos basados en la ética de la responsabilidad susceptibles de dar respuesta al mayor desafío del siglo próximo: el de una tierra-humana, el de un hombre-natural.

José Vidal-Beneyto
Jaques Leenhardt

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