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7º Foro Cultura y Naturaleza - Consumir el territorio: destruir el patrimonio

7º Foro Cultura y Naturaleza - Consumir el territorio: destruir el patrimonio Uno de los temas más palpitantes de la actualidad es la utilización del territorio. Son numerosos los encuentros que, desde diversas perspectivas: espaciales, de planificación, de desarrollo, paisajísticas y de utilización del suelo, etc…, abordan la cuestión hasta convertirla en una cuestión de sociedad. Hasta ahora, el tema se ha abordado –tan sólo– desde planteamientos sectoriales y, en lo que se refiere a la opinión pública, el debate se ha centrado en sus aspectos más visibles y polémicos: especulación del suelo, urbanizaciones abusivas, planificación, corrupción. Son muy pocas, sin embargo, las veces en que el territorio se ha tratado de manera sustantiva, como un bien o riqueza patrimonial. Como un bien que se consume de manera más o menos sostenible, pero cuya consunción indiscriminada o, al margen de su consideración patrimonial, implica daños irreversibles y la destrucción de un bien común cuya recuperación futura resultará, la mayor parte de las veces, inviable.

Documentos recientes, como el Convenio Europeo del Paisaje, elaborado por el Consejo de Europa y que entró en vigor dentro del Reino de España el 1 de marzo, y el Manifiesto para una nueva Cultura del Patrimonio, elaborado por la Sociedad de Geógrafos Españoles, abren nuevas perspectivas a un tema cuyo planteamiento no ha hecho nada más que comenzar, como demostró la participación multitudinaria en el reciente Congreso Internacional EURAU’08, celebrado en Madrid durante el pasado mes de enero, y dedicado al tema de Paisaje y Territorio.

Por su parte, las nuevas políticas de patrimonio cultural, la extensión de la noción misma de patrimonio, su convergencia con la noción de patrimonio natural y la necesaria transversalidad de las intervenciones –doctrina de la conservación integrada del patrimonio cultural elaborada por el Consejo de Europa– hacen que esas nociones de patrimonio cultural y natural hayan convertido en una verdadera inteligencia del territorio.

El momento histórico resulta, pues, particularmente propicio para organizar un debate sobre las relaciones “patrimonio/territorio”, en la lógica que es propia a la Asociación Cultural “Plaza Porticada”, como contribución a una nueva percepción y consideración del territorio. Uno de los temas más palpitantes de la actualidad es la utilización del territorio. Son numerosos los encuentros que, desde diversas perspectivas: espaciales, de planificación, de desarrollo, paisajísticas y de utilización del suelo, etc…, abordan la cuestión hasta convertirla en una cuestión de sociedad. Hasta ahora, el tema se ha abordado –tan sólo– desde planteamientos sectoriales y, en lo que se refiere a la opinión pública, el debate se ha centrado en sus aspectos más visibles y polémicos: especulación del suelo, urbanizaciones abusivas, planificación, corrupción. Son muy pocas, sin embargo, las veces en que el territorio se ha tratado de manera sustantiva, como un bien o riqueza patrimonial. Como un bien que se consume de manera más o menos sostenible, pero cuya consunción indiscriminada o, al margen de su consideración patrimonial, implica daños irreversibles y la destrucción de un bien común cuya recuperación futura resultará, la mayor parte de las veces, inviable.

Documentos recientes, como el Convenio Europeo del Paisaje, elaborado por el Consejo de Europa y que entró en vigor dentro del Reino de España el 1 de marzo, y el Manifiesto para una nueva Cultura del Patrimonio, elaborado por la Sociedad de Geógrafos Españoles, abren nuevas perspectivas a un tema cuyo planteamiento no ha hecho nada más que comenzar, como demostró la participación multitudinaria en el reciente Congreso Internacional EURAU’08, celebrado en Madrid durante el pasado mes de enero, y dedicado al tema de Paisaje y Territorio.

Por su parte, las nuevas políticas de patrimonio cultural, la extensión de la noción misma de patrimonio, su convergencia con la noción de patrimonio natural y la necesaria transversalidad de las intervenciones –doctrina de la conservación integrada del patrimonio cultural elaborada por el Consejo de Europa– hacen que esas nociones de patrimonio cultural y natural hayan convertido en una verdadera inteligencia del territorio.

El momento histórico resulta, pues, particularmente propicio para organizar un debate sobre las relaciones “patrimonio/territorio”, en la lógica que es propia a la Asociación Cultural “Plaza Porticada”, como contribución a una nueva percepción y consideración del territorio.
José María Ballester

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